La CCJ está presente en diferentes zonas de mucha pobreza en Perú.
Con una pequeña casa madre en Lima, actualmente realiza su trabajo en tres localizaciones diferentes: Chimbote, Jicamarca y Huacho.
En todos estos lugares hay grandes necesidades: falta el agua, la luz, la vivienda, la escolaridad, el trabajo, la estabilidad familiar y social ... y sobre todo el pan.
Y sin embargo abundan las enfermedades, la violencia, la droga, la amargura... Es aquí donde la compañía realiza activamente sus labores de evangelización.
Pero como es lógico, en estos ambientes es imposible separar la labor apostólica de una labor de ayuda social diaria, que realizan fundamentalmente a través de:
organización de comedores y dispensarios, coordinados por ayuda laica
petición de ayudas gubernamentales a diferentes países
búsqueda de recursos económicos para la escolarización de niños y jóvenes
compra de terrenos y construcción de viviendas
formación de pequeños negocios para ayuda familiar
organización de mercadillos de ropa, material escolar, alimentos...
Sin embargo, y a pesar de toda esta impresionante labor, para estas mujeres su mayor logro es la entrega de su tiempo a esta gente que esta deseando ser escuchada... dándoles apoyo, fuerza, alegría e ilusión de vivir y sobre todo de luchar y abogar por sus hijos y su futuro como familia.
En sus propias palabras: “Llegamos a querernos de verdad, y de verdad que es una gozada y vale la pena trabajar hasta dejarse la vida por amor.”